De fiesta con el Movimiento Naranja

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Por primera vez –y sólo por un momento, va por delante la aclaración– el Doctor Patán dudó de sus simpatías partidistas. La razón es que por fin entendió en qué medida Movimiento Ciudadano le ha dicho “no” a la vieja política. ¿Vieron el video de la pedota del góber, mi Samuel? Qué chulada. Qué naturalidad. El Doctor, en su larga vida, ha tenido la oportunidad de echarse unos tragos con varios exponentes del prianismo clásico. No se me confundan. Como dice el Segundo Presidente Más Popular del Mundo, no son enemigos, sino adversarios, y con los adversarios sin duda se vale compartir unos tequilas blancos antes y unos single malt después de la comida.

Bueno, estoy en condiciones de asegurarles que entre esos clásicos hay verdaderos profesionales del alcohol, como parece serlo mi Samuelón. La diferencia es que la vieja guardia sigue apegada a los valores de la secrecía. Sales del Hunan a medios chiles y sin hacer amagos de llamar al mariachi; esquivas la mesa de Emilio Lozoya, no sea que te caiga la redada y acabes en prisión preventiva mientras averiguan qué onda contigo; te subes a la Suburban, y a casita sin videos ni espectáculos callejeros, no digamos ya en un estadio.

Con la muchachada naranja, en cambio, la espontaneidad irrumpió finalmente en la política. Esos mocetones en sus casi 40 son otra cosa, sin duda. Vaya, ni los del Verde, que parecen más de reservado en el table y depa en Cancún. Y sí, al Doctor le dieron ganas de sumarse a esa fiesta, una fiesta-fiesta que es también una fiesta de la democracia, sobra decir.

Me vi. Me vi en el acto de volver a los días de gloria nocturna, de reverdecer a punta de Carta Blanca y, es un suponer, cubas con cognac y Coca Cero, para no boicotear el gym de la semana. Me vi como cuando salíamos de Garibaldi, en las épocas en que no habría riesgo de que te rafaguearan, o de ver al Cruz Azul en el estadio con esas cubetas de cerveza sin espuma, nada más que ahora con el aliciente de ser la tercera vía. La socialdemocracia con chicharrón de la Ramos y batido de proteína, pues.

De hecho, su Doctor debe confesar que la duda no fue tan efímera. La duda sobrevive. Después de todo, es evidente la afinidad de MC con el Presidente Eterno. ¿Por qué, entonces, no una pluri? Ya me vi, de fiesta con ese jolgorio que es Álvarez Máynez, mentando madres contra Manlio Fabio durante todo el sexenio y votando en favor de lo que proponga la Claudia, porque con el PRI ni a la esquina. Ándenle, canijos: inviten. Estoy a la espera, Dante.

 

      @juliopatan09

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