Quién le iba a decir a la comunidad autónoma de Cataluña que habiendo sido la más próspera de toda España hoy estaría completamente rezagada.

Ahora voy al contexto histórico. En octubre de 2017 el gobierno independentista catalán realizó un referéndum ilegal que iba en contra de la constitución española. El peso de la ley cayó sobre aquellos que intentaron saltarse la Carta Magna española. Algunos políticos fueron a prisión y otros, muy cobardes, huyeron de España y se refugiaron en países dónde sabían que serían intocables. Fue el caso del inefable Carles Puigdemont que se escapó a Bélgica.

Hoy el gobierno de Pedro Sánchez ha doblado las manos y se ha puesto de pechito a los políticos separatistas catalanes y vascos. Estos piden y Sánchez les da. Ahora quieren otorgarle la amnistía y el retorno a España de Carles Puigdemont sin que tenga ninguna consecuencia jurídica. Si hoy viniera este personaje iría directamente a prisión por haber cometido un delito de rebelión y otro de sublevación.

El asunto se ha convertido en un auténtico escándalo en España y en toda Europa. Afecta a toda la sociedad española que rechaza que el gobierno de Pedro Sánchez dé todo lo que le pidan los catalanes y los vascos.

Siempre he pensado que tanto en la política como en la vida no todo vale. La ley y las normas están para ser cumplidas. De lo contrario viviríamos bajo el caos y la ausencia del Estado de Derecho que es el que regula que los ciudadanos puedan vivir en armonía.

A raíz de lo que ocurrió en Cataluña, dicha comunidad autónoma cayó de manera estrepitosa. Más de cinco mil empresas se marcharon por la incertidumbre creada y la falta de certeza jurídica. Muchas de las empresas recalaron en Madrid y en otros puntos de España. La capital española, que siempre fue muy pujante, subió aún más y se convirtió en la comunidad con más fuerza económica de toda España. Pero no solamente Madrid, otras comunidades autónomas como Valencia, Navarra o el País Vasco superaron a Cataluña y se convirtieron en los motores económicos.

El problema es de difícil solución. Pedro Sánchez está otorgando canonjías y beneficios económicos a las empresas que vuelvan a Cataluña. Eso sí, con los impuestos de todos los españoles. Sin embargo, la sorpresa ha sido que la gran mayoría dicen que ya no se mueven.

Todo esto en Europa se ve con preocupación. La situación catalana puede golpear a la Vieja Europa. Si Gran Bretaña se marchó de Europa y Cataluña quiere hacerlo de España, ¿por qué los valones en Bélgica, los corsos en Francia o los bávaros en Alemania no pudieran querer hacer lo mismo?

Sería un desastre económico, pero no sólo para Europa sino para el resto del planeta. Un desequilibrio en las finanzas europeas se convertiría en un desequilibrio para el resto del mundo.

 

    @pelaez_alberto

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