A pesar de su aureola académica de gran estratega geopolítico, Henry Kissinger estuvo en dos ocasiones a punto de ser arrestado en el extranjero por acusaciones en su contra de crímenes políticos en Chile, además de acusaciones graves de haber autorizado los bombardeos secretos a la población civil en Camboya.

Kissinger supo explotar su imagen de bon vivant seductor cuando trabajaba como consejero de seguridad nacional del presidente Nixon, con el criterio recordado en el New York Times de que “el poder es el gran afrodisíaco”.

Sin embargo, en América Latina hay una imagen de Kissinger como un criminal histórico y se han ido desclasificando archivos que revelan su participación directa en la represión brutal y el terrorismo de Estado de los militares que en los 70 dieron golpes de Estado con el aval de EU para reprimir a la población disidente.

Kissinger fue pieza clave del conocido Plan Cóndor para imponer gobiernos militares en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, como una estrategia represiva para frenar la democracia progresista en esos países.

A partir de su formación como profesor e investigador de temas de seguridad nacional, Kissinger se hizo una fama de practicar la llamada diplomacia realista, es decir, la que carece de principios y se basa en la capacidad de represión imperial de Estados Unidos. Hizo hasta lo imposible para ganar la guerra de Vietnam, pero no pudo vencer el heroísmo del pueblo vietnamita.

Una anécdota refiere que después de haber firmado la paz que hizo huir a los militares estadounidenses de Vietnam, Kissinger llegó a su oficina y respondió con cinismo que después de la paz “voy a hacer el amor y no la guerra”.

En dos ocasiones Kissinger estuvo a punto de ser arrestado en el extranjero, como el general Augusto Pinochet por demandas de jueces españoles en su contra por haber sido responsable de la desaparición física de disidentes. Olvidando la elegancia, escapó de Londres para evitar el arresto.

 

Zona Zero

La recomposición en los grupos legislativos por la salida de Movimiento Ciudadano del bloque de contención y la definición de la agenda para las elecciones presidenciales serán definidos en febrero por el presidente López Obrador: la Guardia Nacional a la Sedena, la reforma judicial para votar a jueces y ministros de la corte y una nueva reforma electoral para reorganizar al INE.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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