El viaje del presidente López Obrador a Colombia sigue estando en el escenario de un replanteamiento de la política antidrogas sin Estados Unidos, aunque con presiones de la DEA para no quedar fuera de las decisiones que involucran a los dos más importantes países donde están instalados los más importantes cárteles del narcotráfico.

El paso más importante estaría en que la nueva estrategia México-Colombia le quitaría a EU el control de las prioridades, porque se ha sabido que la Casa Blanca no quiere terminar con los cárteles, sino controlarlos para administrar los recursos económicos de lavado y sobre todo para mantener el manejo de la disponibilidad y precios de la droga para los adictos estadounidenses que siguen instalándose con impunidad en las calles americanas.

La iniciativa lanzada hace un mes por el presidente López Obrador provocó mayores presiones americanas sobre México, de manera muy significativa en la persecución y acoso de jefes de la producción y movilización de drogas a Estados Unidos. En el escenario de la reunión en Bogotá, la Casa Blanca filtró la información de que Ovidio Guzmán López, el jefe del tráfico de fentanilo e hijo de El Chapo Guzmán, había sido detenido por Estados Unidos y que había solicitado acelerar su deportación para ser juzgado en tribunales estadounidenses.

La estrategia mexicana -mal que bien, pero es la oficial- radica en provocar menos la persecución contra narcos, de alguna manera permitir el tráfico fuera de las comunidades y no buscar el consumo local, además de algunos programas sociales de distribución de recursos.

Asimismo, el enfoque binacional volverá a señalar de manera insistente que los cárteles mexicanos que producen y trafican droga han sido producto de la demanda creciente de estupefacientes por parte de adictos americanos que se distribuyen a lo largo de tres mil ciudades. El acuerdo México-Colombia no parece tener decisiones programáticas, pero sí de política exterior contra EU.

Zona Zero

El obispo de Acapulco, Leopoldo González González, dio en el blanco con su declaración de que la crisis de seguridad en Guerrero no debe descansar solamente en el despliegue de tropas, sino que se requieren de estrategias de inteligencia para detectar a las bandas que trafican con violencia y que se disputan a balazos el control de zonas territoriales de la soberanía del Estado nacional.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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